Después de años de monótono bipartidismo, la política estadounidense ha comenzado a ponerse interesante. En ausencia de un partido político de masas que los represente, los trabajadores estadounidenses se ven obligados a abstenerse, emitir un voto de protesta o elegir entre un partido capitalista u otro. De momento, todavía siguen siendo éstas las únicas opciones para 2016. Sin embargo, aunque la lucha actual se está jugando dentro de los estrechos límites del sistema bipartidista, éste se va fracturando cada vez más.