Trabajo doméstico remunerado, un derivado del sistema capitalista
La Sociedad en la que hoy sobrevivimos es la sociedad de la miseria humana, la falsa moral y la explotación de nuestra clase trabajadora. Es común escuchar en los autobuses a obreras comentando lo difícil que es encontrar con quién “dejar” a los niños mientras ellas trabajan. Reconocemos que el empleo de las mujeres es un acontecimiento progresista en tanto que le permite a las mujeres incorporarse a la producción, pero hacer parte a la mujer del gran ejército de asalariados no garantiza por si solo su emancipación. Sin guarderías en los centros de trabajo, las mujeres deben acudir a trabajadoras domésticas. Esto lleva implícito una contradicción material. El mismo sistema que grita a los cuatro vientos defender “la familia” la rompe. A menudo las mujeres empleadas por otras para el cuidado de los hijos ajenos, dejan los suyos propios a merced de los medios de comunicación burgueses, y toda la miseria que el mismo sistema engendra para las masas empobrecidas. Marx y Engels en el manifiesto comunista plantean esta doble y falsa moral que defiende la burguesía.