Una marcha de 10mil a 15mil trabajadores mineros, fabriles, constructores, del magisterio y salud procedentes de todos los departamentos del país paralizó el pasado miércoles el centro de La Paz protagonizando duros enfrentamientos con las fuerzas de policía que resguardaban los accesos a la Plaza Murillo, sede del gobierno. El sucesivo ampliado de la COB ha declarado huelga general indefinida hasta que los trabajadores no sean convocados a dialogo por el propio Evo Morales, el único con que aceptarían debatir su pliego petitorio que reivindica aumentos salariales acordes a la canasta básica familiar y una reactivación del aparato productivo entre otros. Exponentes del gobierno, principalmente el Vicepresidente García Linera y el Ministro de Trabajo Rojas, descalificaron la marcha acusando a la COB de defender “intereses mezquinos y particulares” que alejarían al ente matriz de los trabajadores del resto del pueblo peligrando además al proceso de cambio. Y sin embargo esta línea de desacreditación y ataques políticos parece siempre más impotente frente al evidente proceso de radicalización de los trabajadores. El día siguiente (7 de abril) una aun más masiva y multitudinaria movilización, a la que se sumaron los estudiantes, bloqueó por un día entero la sede de gobierno.