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El estalinismo y el Frente Popular: una trampa para la Clase Obrera

Como parte de la serie de la sección británica de la ICR sobre los crímenes históricos del estalinismo, y en defensa de las ideas genuinas del comunismo, Rob Sewell examina el papel desastroso de la política del Frente Popular en los años 30, que condenó a la clase obrera revolucionaria a la derrota.

Como reportado anteriormente, el mal llamado Partido «Comunista» Británico (PCB) está preocupado del impacto que estamos teniendo, por lo que sacaron un comunicado acusándonos falsamente de venir de una tradición «anticomunista».

De hecho nosotros hemos consistemente defendido el comunismo genuino: contra los capitalistas así como contra los estalinistas. Rechazamos la tradición del estalinismo, que jugó – y sigue jugando – un rol desastroso en el movimiento obrero.

Son los líderes del PCB que vergonzosa y deliberadamente esconden la historia criminal del estalinismo, y buscan encubrir su pasado.

Del «ultra-izquierdismo»…

Poster del PC alemán para las elecciones de 1928 atacando la idea de una coalición con los socialdemócratas

Anteriormente lidiamos con el período de locura ultra-izquierdista del Partido Comunista entre 1928 y 1934. que jugó un rol terrible en dividir a la clase obrera alemana. Esto llevó directamente a la victoria de Hitler y preparó el camino para la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de esta catástrofe, los estalinistas mantuvieron que esa política era 100% correcta. Dijeron que el régimen de Hitler pronto colapsaría, ¡y que le seguirían los comunistas en el poder!

En la realidad, el partido fue aniquilado, y sus miembros fueron llevados a los campos de concentración.

Por los primeros seis meses, Stalin tenía esperanzas de mantenerse en buenos términos con Hitler. Pero Hitler lo rechazó. Stalin por lo tanto empezó a mirar hacia Francia y las otras «democracias».

…Al Frente Popular

De denunciar a todos como «fascistas», en especial a los socialdemócratas, Stalin dio un nuevo giro de 180 grados para buscar una amplia alianza que incluyera burgueses e incluso grupos de derecha.

Esta nueva línea del Frente Popular fue adoptada en el séptimo (y último) congreso de la Internacional Comunista (Comintern) en 1935.

El Frente Popular era el opuesto de la táctica de Lenin del frente único. El frente único de Lenin era una propuesta para un bloque de organizaciones obreras, formado con fines concretos. En efecto, era un llamado a los grupos obreros de «marchar separados, pero golpear juntos».

En contraste, el frente popular era una réplica de la posición colaboracionista de clases de los Mencheviques en Rusia, que Lenin atacó. Era un caso de «marchar juntos, y ser aplastados por separado».

El Frente Popular actuó como una trampa para la clase obrera. Para evitar ahuyentar a sus nuevos «amigos», a los liberales burgueses en efecto se les dio poder de veto sobre las acciones de los partidos obreros.

Colaboración de clases

Stalin firmando un pacto de ayuda mútua con los imperialistas franceses en 1936

Fue en este momento, en 1934, en que Stalin tuvo éxito en unirse a la Liga de Naciones. Lenin, por el contrario, describió a la Liga de Naciones como una «cocina de ladrones».

Si bien es posible que un estado obrero tenga que hacer acuerdos temporales con los gobiernos capitalistas para asegurar su supervivencia, bajo la dirección de Lenin nunca fue aceptable otorgar apoyo político a gobiernos de ese tipo. Lenin explicó que era inaceptable otorgar un solo gramo de confianza a esos «aliados».

Por el otro lado, Stalin firmó un tratado de ayuda mútua con Francia en 1936, mostrando apoyo al crecimiento del militarismo francés. Esto resultó en que el PC francés vote a favor del presupuesto de guerra de los militaristas franceses.

Los partidos «comunistas» se habían convertido en voceros de la política exterior de Moscú, y adoptaron sus políticas acorde a esto.

Patriotismo

En la entrevista de Stalin con Roy Howard (1 de marzo de 1936), éste abandonó cualquier intento de realizar un análisis marxista y simplemente abandonó una perspectiva de clase a favor de frases liberales como los «amigos de la paz» y los «enemigos de la paz». De una manera similar, los estalinistas de hoy hablan de las naciones «amantes de la paz», etc.

Cuando a Stalin se le preguntó sobre los «planes e intenciones de la URSS de impulsar una revolución mundial», él respondió que «nunca tuvieron tales planes e intenciones». La idea, dijo, había sido un «malentendido tragi-cómico».

El socialismo en un solo país estaba siendo interpretado como revolución en un solo país.

Ahora el patriotismo estaba siendo impulsado en los partidos comunistas, con el lider estalinista francés Thorez ofreciéndole su mano al grupo fascista «Croix de Feu» sobre una base «patriótica» y anti-alemana. La tricolor francesa remplazó a la bandera roja. En Gran Bretaña, el PC ofreció un acuerdo similar a los conservadores de Churchill.

Hoy, el patriotismo y la «soberanía» permean el programa nacionalista de la «vía británica al socialismo» del PCB.

Francia

La radicalización de los años 30 llevó, bajo la influencia de los estalinistas, a la formación de gobiernos de Frente Popular (coalición) en Francia y España, que actuaron como un freno para los movimientos revolucionarios de la clase obrera.

En junio de 1936, después de la elección del gobierno de Frente Popular en Francia, dos millones de trabajadores participaron de una huelga general espontánea. Las ocupaciones de fábricas se esparcieron como reguero de pólvora. Fue el movimiento más poderoso de la clase obrera francesa desde la Comuna de París.

«Desde el principio», explicó Jacques Fauves, «el movimiento asumió un aspecto dual revolucionario, atacando tanto la propiedad como la autoridad.»

Los líderes de los sindicatos y de los partidos obreros fueron tomados completamente por sorpresa, y buscaron minar el movimiento. Esta actitud también era la del partido supuestamente comunista.

«Estamos preocupados por dos cosas,» dijo el lider del PCF, Duclos, «primero, evitar cualquier desorden, y segundo, iniciar el diálogo lo antes posible, con vistas de solucionar rápidamente el conflicto.»

En su punto más álgido, Thorez, otro miembro del PC, reunió a todos los comunistas de París y les ordenó usar su influencia para poner fin a la huelga.

«Mientras es importante dirigir bien a un movimiento por reivindicaciones económicas, es necesario saber cómo concluirlo. En este momento no hay posibilidad alguna de tomar el poder.»

El partido planteó la consigna «el Frente Popular no es la revolución».

Traición

El movimiento revolucionario de los obreros franceses fue traicionado. Los socialistas y «comunistas», en alianza con los liberales burgueses, actuaron como un colosal freno, que saboteó la revolución que se estaba desarrollando.

Esta política no fue, claramente, decidida únicamente por los líderes del PC francés: era la política de la Comintern y de Stalin.

Los líderes del PC francés actuaron para traicionar de la misma forma que traicionario la huelga general revolucionaria de 1968.

Los liberales burgueses (el partido Radical) actuaron como un caballo de Troya dentro del Frente Popular, representando los intereses de las grandes empresas.

Pero en lugar de dirigir a los obreros al poder, los líderes socialistas y estalinistas usaron su prestigio para darle cobertura de izquierda a los liberales. No podían permitir que nada ahuyentara a sus nuevos «aliados», ya que argumentaban que esto les jugaría a favor a los fascistas. Pero esto prepraró la derrota del movimiento.

La Revolución Española

Trotsky correctamente describió al Frente Popular como una «conspiración rompehuelgas».

La victoria del Frente Popular en España en 1936 también impulsó a las masas a la acción. Tomaron control de las calles y ocuparon las fábricas cerradas y los latifundios, sin esperar a que el gobierno actuara.

Pero nuevamente, el gobierno de Frente Popular, con el consentimiento y participación de los estalinistas, actuó como un enorme freno.

Cuando los obreros tomaron las fábricas en Cataluña después de la rebelión fascista de Franco, los «comunistas» los retuvieron. Adoptaron una teoría etapista: primero ganar la guerra contra Franco, y luego podríamos hablar de socialismo.

Una vez más, este es un reflejo directo de la teoría Menchevique de dos etapas que Lenin atacó.

La verdadera elección no era entre una dictadura fascista y una república democrática burguesa, sino fascismo o revolución proletaria.

La única forma de derrotar a Franco era dar la tierra a los campesinos y las fábricas a los obreros. Eso significaba llevar a cabo la revolución socialista y librar una guerra revolucionaria contra Franco.

Pero el PC español, bajo órdenes de Stalin, se opuso rotundamente a esto, y se convirtió en el bastión de la contra-revolución burguesa. Los estalinistas se convirtieron en los más grandes defensores del «orden», la ley y la propiedad privada.

Sabotearon la Revolución Española concientemente bajo órdenes de Moscú. Stalin traicionó la revolución para allaran el camino a un acuerdo diplomático con las «democracias» capitalistas. Pero esto solo preparó el camino para la victoria de Franco.

Durante todo este periodo, los líderes del PC británico justificaban cada giro y cambio de política exigido por Moscú. El PCB voluntariamente se convirtió en un instrumento de su política exterior.

Esto claramente muestra el abismo que existe entre el comunismo genuino y el estalinismo.