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La derrota del desbloqueo en San Julián: ¿estamos ante el fascismo, o ante el capitalismo?

El sábado 6 de junio el gobierno intentó llevar a cabo un operativo de desbloqueo a gran escala en la localidad de San Julián, en el departamento de Santa Cruz. Aparte de la presencia de soldados y policías, se pudo observar la participación de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC). Videos difundidos en redes los mostraban actuando como grupos de choque contra los bloqueadores, mientras la policía y el ejército miraban pasivamente. La frase “quién quiere bazukear” por parte de estos grupos fue repetida varias veces en frente de la policía sin que esta hiciera nada para detener a los vándalos.

Estas personas, que carecían de todo tipo de disciplina, intentaron desbloquear San Julián con el uso de armas improvisadas (como la «Bazuka»), causando amplios daños a las viviendas y locales de la población. Adicionalmente, pobladores denunciaron el saqueo de tiendas por parte de miembros de la UJC, muchos de ellos intoxicados con diversos narcóticos. Como si esto no fuera mucho, existe por lo menos una denuncia de una agresión sexual hacia mujer de San Julián por parte de miembros de la UJC.

Trotsky describió a las bandas fascistas como polvo humano, la escoria de la sociedad, que flota hacia la superficie en tiempos de ebullición.

Esto describe precisamente a la UJC. Es un grupo fascista, que en otros momentos del pasado, como durante el conflicto de la medialuna, o el golpe de estado de 2019, fueron el ariete de la reacción.

La UJC participó del desbloqueo impulsada por el Comité Cívico pro Santa Cruz, la organización regional de la burguesía cruceña, que se pasó los 50 días pidiendo el estado de excepción.

Todo esto nos proporciona lecciones valiosísimas que debemos absorber para estar armados políticamente en las batallas futuras.

La burguesía recurre al fascismo cuando los cuerpos especiales de hombres armados del Estado son insuficientes para restablecer el orden capitalista. En este caso lo que vimos fue un Estado débil que era incapaz de hacer frente a la movilización de las masas. Frente a esta debilidad, el sector más reaccionario de la burguesía buscó movilizar a sus propias bandas paramilitares para lograr lo que el Estado no podía.

Sin embargo, fue un intento aislado, que además fracasó: después de varias horas de enfrentamientos, tanto los fascistas como la policía se vieron obligados a retroceder por la resistencia de las masas. Debe quedar claro: la opción fascista no es algo que la burguesía boliviana o el imperialismo estadounidense estén considerando seriamente. Por ahora pueden controlar el movimiento de las masas dentro de los límites de la democracia burguesa y utilizando a los líderes de los sindicatos.

Lo sucedido en San Julián también da respuesta a aquellos en la izquierda que temen que nos encontramos frente a un gobierno fascista. Este no es el caso. Un gobierno fascista llega al poder apoyado en la violencia de precisamente este tipo de grupos, y en su camino al poder destruye todos los elementos de organización obrera e incluso de democracia burguesa. Esa no es la situación a la que nos enfrentamos. Más bien estamos en un escenario en el que, bajo la presión de la crisis capitalista, a la democracia burguesa se le cae más y más la máscara de libertad para dejar ver cada vez más la dominación de clase que esconde.

Volviendo a la frase de Trotsky, los fascistas son polvo humano porque enfrentados a la organización sólida de las masas explotadas, son impotentes. Eso es precisamente lo que vimos en San Julián: a pesar de sus métodos barbáricos, la UJC y todo el intento de desbloqueo fueron derrotados.